Jesús Millares, el indiano Doñano, llegaba cada año de Cuba en barco. Después de instalarse por un par de noches en un hotel de Ribadeo, se desplazaba a su Casa, la Casa Doñano, en una elegante carroza cargada de cosas que había traído desde La Habana. Y por supuesto traía con él el escándalo, traía a "la Mulata".
A Jesús Millares le gustaba disfrutar de los paisajes y las gentes del lugar. Su carácter reservado no le impedía acercarse a todos para preguntar por los hechos y cosas que le eran de interés.
Disfrutaba de sus paseos, a veces cortos, a veces largos, por rutas, calles y playas. La tertulia en los cafés de Ribadeo, con otros indianos o con los que le dieran la oportunidad de dialogar era su ejercicio favorito.
Le proponemos, en estas páginas, unas sugerencias para disfrutar de sus cinco sentidos al estilo de Jesús Millares, al estilo de la Casa Doñano. |