Que el Camino Francés haya sido especialmente potenciado desde los siglos XI y XII, no quiere decir que sea el único, o haya sido el primero y que siempre fuése el de mayor relevancia. De hecho, escritos antiguos señalan que precisamente fue éste, el CAMINO DEL NORTE, uno de los pioneros en acercar a los peregrinos a Santiago, en los años inmediatamente posteriores al descubrimiento de la tumba del Apóstol, en el siglo IX. La importancia de esta vía es clara. Su trazado, bordeando la costa cántabra hizo de ella un imán hacia el que se dirigían por mar embarcaciones procedentes de países noreuropeos. Las naves peregrinas recalaban en los puertos vascos, cántabros, asturianos y gallegos, y los caminantes seguían por tierra su camino hasta el Santuario compostelano.
Uno de estos puertos receptores fué Ribadeo. A la villa llegaban los peregrinos tras su larga travesía marítima, pero también acudían en barca a seguir su camino terrestre desde el otro lado de la Ría. La ruta más corta para quienes venían andando por el camino astur era cruzar desde Castropol hasta Ribadeo. Otros, sin embargo, cogían la ruta alternativa que bordeaba por Vegadeo, y por tierras de Abres y Trabada llegaban también hasta Lourenzá. Allí, ambos itinerarios se fundían en uno sólo para encaminarse hacia Mondoñedo.
Ribadeo pués fué la entrada Gallega de ésta ruta. La villa contaba entonces con un hospital de peregrinos, el de Nosa Señoa das Virtudes, construído en 1543 situado en el barrio de A Ponte. Desde aquí, el camino continuaba atravesando las calles y ascendiendo hacia el 'Camino Viejo de Lorenzana', antigua calzada romana hoy sepultada y que identificaremos aproximadamente como la Carretera de Vilela. Subimos por esta ruta hasta el alto de Santa Cruz, donde se levanta la ermita de éste nombre en el entorno inmediato al antiguo camino de peregrinación. En el lugar, désde el que se puede disfrutar de una extraordinaria vista se celebra cada primer Domingo de Agosto una tradicional romería.
La ruta compostelana sigue luego su trazado y se acerca a la aldea de Vilela donde está CASA DOÑANO y después pasa cerca de Cedofeita, lugar en el que la historia cuenta que existió un importante asentamiento poblacional en la Alta Edad Media. Cubelas, Ponte de Arante (en otro tiempo hubo aquí un hospital de peregrinos) con su interesante capilla, Vilamartín, Gondán y Curveiro, preceden a Vilanova de Lourenzá, el segundo punto de interés del trazado gallego de este Camino del Norte.
El Monasterio de VILANOVA DE LOURENZÁ, fundado en el año 969 por padres benedictinos, tiene especial relevancia en éste camino. Es interesante visitar su iglesia, rica en retablos y tallas de madera policromada, dónde se encuentra el Sarcófago de mármol paleocristiano del Conde Santo, el Conde don Osorio Gutiérrez, fundador del cenobio. El famoso retablo-relicario del monasterio, la capilla de Nuestra señora de Valbanera y el Museo de Arte Sacro constituyen tres interesantes visitas también obligadas para el peregrino.
De Lourenzá a Mondoñedo, el camino recorre un rosario de pequeñas capillas entre las que destaca la de la Virgen de Guadalupe, en Grove. Gran parte de este trazado discurre por el camino viejo de la "brea" y entra en Mondoñedo por el medieval Puente del Pasatiempo.
La ciudad de MONDOÑEDO,declarada de interés histórico-artístico fué una de las capitales de las siete antiguas provincias gallegas, y actualmente comparte con Ferrol una de las sedes episcopales de mayor tradición cultural en Galicia. El camino entra en el casco viejo por el barrio de Os Muíños, dónde se encuentra la Capilla de Santiago, sube después por la antigua Rúa de Sindín, hoy también conocida como Rúa Alvaro Cunqueiro, y llega a la Catedral de Santa María. Antes de entrar en ella, los peregrinos se lavaban y bebían en la Fonte Vella.
La fachada de la catedral contiene elementos románicos, como la primitiva puerta en la que aparece representada en uno de los capiteles de la derecha la Última Cena; góticos, como el gran rosetón que ilumina la nave central, y barrocos en su mayoría por ser en esta época cuando sufrió la más importante de todas las remodelaciones que ha sufrido. En el interior destaca la capilla mayor de arte románico, la girola, las pinturas murales de la nave central coronadas por las tubas de dos órganos del siglo XVIII, y el coro renacentista.
El Hospital de San Pablo, del siglo XVII, el Santuario de los Remedios, el edificio de la antigua Casa Consistorial y el Real Seminario de Santa Catalina, son citas importantes en una ciudad monumental. |