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Un hotel con encanto e historia...
       
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Al pasar por Vilela, viniendo o yendo a Ribadeo, uno se sorprende y se obliga a alzar la vista al detectar la anomalía. Un hórreo azul que rompe la monotonía verde del paisaje. Se trata del hórreo de Casa Doñano.

En el siglo XIX, Jesús Millares, un joven de 14 años marcha a Cuba desde ese lugar, en busca de mejor fortuna. Muchos años más tarde, ya en su madurez, Jesús Millares regresa a la aldea; adquiere un extenso terreno y construye, como tantos indianos de la época, una casa grande. En ella invierte parte de su fortuna y toda su ilusión. Al pueblo llega con “La Mulata”, causando estupor y ruborizando a las gentes del lugar.

Ahora es Don Jesús. Un caballero, un indiano, algo rico, algo influyente, algo discreto, algo atractivo, algo misterioso, algo seductor.

Cuando uno está en la casa nota su alma. Se viven. Y se hace a través de los sentidos, quizás son los colores, los sonidos, las texturas los olores o es todo junto, es una sinestesia que aúna todo y hace que uno se sienta de repente en un lugar distinto, Un lugar algo rico, algo influyente, algo discreto, algo atractivo, algo misterioso, algo seductor.

Uno se da cuenta que está en Casa de Don Jesús al observar las paredes de piedra, las vigas y maderas traídas desde América percibiendo el sentimiento de su nobleza al mismo tiempo que se respira esa esencia caribeña que dan los muebles, los cuadros, la música y la presencia de Maria Rosa Fisas, la nueva Indiana y actual propietaria del establecimiento.

Casa Doñano es un catálogo de emociones provocadoras de sonrisas, de cosquillas en el pecho, un lugar para romance y pasiones, para no estar de paso sino para encontrarse y sentirse, para vivirse, para no querer irse ni de la casa, ni de sus jardines, ni de sus terrazas. Por eso el hórreo es azul, para que nunca lo pierdas de vista.

Bienvenidos a Casa Doñano.